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EL CIRUJANO

Una historia intensa de crimen y lealtad que avanza con la misma velocidad de la ciudad donde sucede: Bogotá.

Inspirado en hechos y personas reales.

Este libro es el tercer y último volumen de la serie Historias de mis pueblos de Angélica Puerto Tello

SOBRE EL LIBRO

En un antiguo barrio de Bogotá dedicado a la reparación de automóviles, Álex, más conocido como El Cirujano, aceptará participar en una operación criminal que le cambiará la vida a él y a todos los involucrados. A pesar de haber decidido años atrás dejar la banda a la que pertenecía, viejos amigos de la infancia desfilarán en su atemporal taller de mecánica no solo para proponerle un negocio que pondrá en duda sus convicciones, sino para traerle amargos recuerdos de una juventud azarosa y atrevida, un padre añorado y un amor traicionero que lo marcarían para siempre. Hora a hora, mediante un fragmentado y detallado relato, Puerto Tello narra el avance de la operación planeada cuidadosamente y, con ello, las convulsas emociones de sus participantes: hombres y mujeres que de una u otra manera luchan por cambiar su destino.

Tras un extenso y esmerado viaje por la geografía de Colombia, Angélica Puerto Tello concluye Historias de mis pueblos en su capital.

Como en La promesa y El ángel negro, la oralidad, el coloquialismo y la espontaneidad de sus escenarios y personajes atrapan al lector en un punto del país desde donde le es imposible escapar. El cirujano, tercera y última entrega de la serie, es un relato breve que avanza con la misma velocidad, cadencia e intempestividad de la ciudad donde sucede y que, como todo lo que ocurre en ella, solo se puede concluir «como en una película».

NICOLE BEDOYA.

 

 Lo único que se escuchaba en la penumbra del taller era el rítmico tintineo de las herramientas de Álex bajo el Volkswagen rojo modelo 82. Ese era el Escarabajo que su papá más había querido, su consentido. Por eso le dedicaba las tardes en las que no habían más pacientes en el taller. Llevaba horas trabajando, pero bajo la escasa luz del bombillo colgante era difícil saber si era de día o de noche. 

 

 

QUÉ HAY DENTRO

Prólogo

Mis historias están hechas de retazos, como una manta de abuela. Muchas de las cosas que escribo son reales; de hecho, las que parecen más inverosímiles son las verídicas. Otras son sueños, verdaderos sueños, historias a las que me aferro con fuerza cuando me despierto y que luego reconstruyo en la vigilia. Otros relatos son desenlaces ficticios o deformados de situaciones que me impactan de alguna manera. Pero ninguna historia ha llegado a mí tan completa y detallada como El cirujano: fue como ver, literalmente, una película.

El problema era que El cirujano no era, al menos inicialmente, una Historia de mis pueblos. Sin embargo, a medida que comencé a hablar de ella con otras personas, me di cuenta de que El Cirujano también hacía parte de un todo que era yo misma: mis orígenes, mis padres, mi vida. Por eso resulta lógico que la última parada de esta travesía sea Bogotá, mi ciudad natal.

Crecí en un sector de clase media-baja de la capital colombiana donde pasaba de todo. A apenas unas cuadras de mi casa estaba San Andresito, un centro de comercio muy popular donde se conseguían productos de todo tipo a precios increíblemente asequibles. Era como comprar en la isla de San Andrés, donde hay exención de impuestos, de ahí su nombre. En mi época, San Andresito estaba lleno de cosas gringas: dulces, perfumes, música, tecnología, cosas que en ese entonces no se conseguían tan fácilmente. Por lo mismo, era común encontrar gente de los más variados estratos sociales en sus laberínticos pasillos.

A unas cuadras de San Andresito estaba, y está aún, el barrio La Estanzuela, donde mi papá tuvo un taller de mecánica toda su vida. «Don Puerto», como se presentaba él, tenía una idea sorprendentemente vaga del oficio, pero eso no le impidió construir un pequeño imperio alrededor de ese taller de fachada naranja que cualquier persona del sector podía ubicar fácilmente. En las vacaciones del colegio, mi papá me pagaba para que trabajara como secretaria en el taller, y en los largos ratos de ocio entre ordenar el escritorio y hacer las facturas de los clientes, yo me quedaba lela mirando a los mecánicos trabajar. Recuerdo vívidamente el penetrante olor a grasa que todo lo impregnaba y cómo las chispas de la rectificadora saltaban a la careta protectora de los trabajadores; parecía una pequeña lluvia de estrellas.

La Estanzuela, como muchos barrios tradicionales, tenía una dinámica muy parecida a la de un pueblo: se recelaba a los de afuera y quienes nacían allí, solían quedarse para siempre. Había mucha gente buena y honesta en ese barrio, pero también se podían encontrar grupos de delincuentes con diversos niveles de organización. La policía raramente entraba al barrio, aunque era bien sabido el tipo de actividades que allí se realizaban. El trabajo y la vida misma en La Estanzuela se llevaba un día a la vez.

Don Puerto trabajó en su taller hasta el día que su cuerpo se lo permitió, cuando ya sobrepasaba los 90 años. Su mente era ágil y tenía buena letra porque le gustaba hacer planas. También le gustaba arreglar Escarabajos, aunque sospecho que no tenía mucha idea de lo que hacía. Él, su vida y sus carros inspiraron esta historia de ficción.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

ANGÉLICA PUERTO TELLO

Agosto, 2022

LECTURA CORTA

MINUTOS

PÁGINAS

Este es el libro 3 de 3 de la serie Historias de mis pueblos.

Una historia que te logra cautivar desde la primera página!!!

Aida M.

Me encantó. Una historia muy emocionante. Creo que fue el cierre perfecto para la serie.

Mauro S.

Amé El cirujano. Lo amééé. Tenía la sensación de: no quiero que se acabe!

Deicy B.

SOBRE LA AUTORA

Angélica Puerto Tello nació en Bogotá, Colombia, en 1982. Después de recibir su título en Microbiología, en el año 2008, se mudó a Argentina con la intención de continuar su formación científica. Allí, sin embargo, se reencontró con su verdadera pasión: la escritura.

 

Al tiempo que se desempeñaba como traductora y profesora de idiomas, se lanzó al mercado editorial español con relatos cortos como VIP y Nora, ambos publicados en el 2013. También ha sido seleccionada como finalista en varios certámenes internacionales: el 1er premio internacional de novela corta Mario Vargas Llosa (Perú) y el 1er concurso de relato breve Depende del Punto de Vista (España), entre otros. A principios del 2016, publicó Pandora, una novela destinada al público infantil e ilustrada por su esposo, Pablo Arias. 

En años más recientes, ha estado dedicada a su serie Historias de mis Pueblos, destacándose el volumen 2, El Ángel Negro, publicado en el 2018. Desde Chile, donde reside actualmente, Angélica continúa escribiendo.

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